DÓNDE ESTAMOS

Hay una palabra en alemán que resulta imposible traducir a otros idiomas europeos: Heimat. Es una mezcla de «hogar», «patria», «lugar de nacimiento» y «raíces». Heimat hace referencia a un lugar físico y a un entorno cultural, lingüístico, social y moral determinado, que te resulta familiar porque es el que te vio nacer y crecer. En resumen, Heimat es el lugar que llevas en tu corazón vayas donde vayas. A eso nos referimos cuando decimos que nuestro lugar está en los Dolomitas: son nuestro Heimat. Nuestro hogar, no es solo una casa, porque es donde nacimos y donde decidimos quedarnos. Los Dolomitas son nuestro hogar porque es imposible resistir la llamada de los cielos azules, los prados verdes y las rocas de tonos pálidos, su cultura, sus tradiciones, su lengua y sus gentes. Elegimos amar este lugar, desde el pico más elevado hasta el valle más remoto, desde el abeto más alto hasta el trébol más diminuto. 

La humanidad comparte una característica fundamental: cambiamos nuestro entorno. Respondemos con innovaciones tecnológicas a los desafíos que nos propone nuestro entorno. Hace unos años tuvimos que hacer frente a otro de esos desafíos: construir un hogar aquí, en los Dolomitas. Nos propusimos construir algo tan bonito como las montañas que nos rodean, y para ello diseñamos un complejo de 50 metros de altura. Pero aquí «la belleza» no es solo un concepto estético: tiene mucho que ver con la ética y por eso no diseñamos un edificio, sino un entorno de trabajo y de vida para nuestros empleados. Contamos con oficinas y almacenes, pero también guarderías para los hijos de nuestros empleados, para que no tengan que elegir nunca entre dedicar tiempo a su familia o a su carrera.

Nuestro edificio es el primero de Italia que recibe la certificación KlimaHaus Work&Life.

Para mantener a raya nuestra huella de carbono le añadimos un techo solar. Producimos unos 430 kWh de energía solar al año, el doble de lo que necesita el edificio, para poder dar energía renovable incluso a nuestros vecinos. También reutilizamos o reciclamos cada una de las cajas de cartón que entra en el edificio y separamos nuestros desechos. Y como nuestros almacenes se operan mediante robots, no tenemos que emplear toneladas de energía para mantener la temperatura durante el invierno y el verano.

Por último, queríamos hacer un regalo a la comunidad de escaladores y montañeros. Para ello decidimos dotar a nuestro edificio de uno de los mayores espacios de escalada de Europa. En él, nuestra comunidad y nuestros empleados pueden entrenarse y descubrir este deporte, además de socializar y compartir experiencias en un rocódromo de primera categoría.

Los humanos sentimos la necesidad de cambiar nuestro entorno, personalizarlo, para poder convertirlo en nuestro hogar. Nos hemos esforzado al máximo para hacerlo de manera ética, fusionando paisaje, cultura, tradición e innovación, con respeto y consideración. Para dejar el mundo (o al menos este pequeño rincón) mejor de como lo encontramos. Al fin y al cabo eso es lo que de verdad importa.

DÓNDE ESTAMOS

There is a German word, which is impossible to translate in other European languages: Heimat. It means a mixture of “home”, “motherland”, “birthplace”, “roots”. Heimat means both a physical place and a cultural, linguistic, social and moral landscape: the one you are familiar with because you were born and raised there. Long story short, “Heimat” is nothing but the place your heart beats for. This is what we have in mind when we say that we belong to the Dolomites: the Dolomites are our Heimat. They are our home, not just a house: it’s where we were born, and where we decided to stay. The Dolomites are our home because it’s simply impossible to resist their blue skies, green meadows and pale rocks; their cultures and traditions, their language and their people. We chose to love this place, from the utmost peak to the remotest valley, from the tallest fir to the most humble clover. Humankind has a fundamental trait: we shape our environment. We answer with technological means to the challenges that the environment poses to us. A few years ago we had to face that challenge; we had to build our home here, in the Dolomites. We wanted to build something as nice as the mountains surrounding us, and so we designed a 50-meter high complex that resembles them. However, “beauty” is not just an aesthetic concept: beauty has quite a lot to share with ethics, and that’s why we engineered it not as a building, but as a means to provide a healthy work and life environment for our employees: here we have offices and warehouses, but also a kindergarten for our employees’ children, so that no parent will have to decide between his family and his career.

We have a cafeteria providing locally-sourced fresh food and a garden where refugees coming from far places work together with people from our local community, growing organic vegetables, learning a job and two languages (Italian and German), and building meaningful relationships. Now top restaurants, employees and neighbors can always have fresh, healthy and ethical veggies. If you were expecting the CEO’s parking space to be just outside the front door, think again: there’s a parking lot for bicycles and a free electric charging station. Our building is the first one in Italy to receive the KlimaHaus Work&Life certification. We wanted to keep our carbon footprint as low as possible, and so we built a solar roof. We produce about 430 kWh of solar energy per year, twice as much power as the building needs, so that we can even supply our neighbors with green energy. We reuse or recycle every single cardboard box that enters our building, as well as differentiating all our waste; moreover, robots operate our warehouses, so that we don’t need to waste huge amounts of energy to keep huge spaces warm during the winter and cold in summer. Finally, we wanted to give something back to the passionate community of climbers and mountaineers, so we decided to include in our building one of the biggest climbing gyms in Europe, so that our community and employees can train hard or discover climbing, socializing, and sharing their experiences in a state-of-the art climbing wall. Human beings feel the need to change their environment, to customize it, in order to call it their home. We did our best to do it in an ethical way, blending landscape, culture, tradition, and innovation in a respectful and considerate manner, hoping to leave the world (or at least a tiny portion of it) better than we found it. This is all that matters.

WHERE WE ARE