Las montañas son de difícil acceso en invierno. No obstante, para ir allí hace falta valor y la voluntad de dar mucho: física, técnica y mentalmente. Realizar un proyecto invernal en solitario requiere una gran habilidad técnica. Y la voluntad de estar solo durante días y días.
En el invierno de 2020, Simon completó la primera travesía invernal en solitario de los Tres Picos. En 2021 escaló el ““Pilastro di Mezzo””, variante Mariacher, en el ““Sass dla Crusc”” y en 2022 la travesía Rosengarten. Al año siguiente siguió la Travesía de Odle. Siempre en invierno. Siempre solo.
Pero estar solo no es una carga para Simon. Sabe que la soledad no es lo mismo que el aislamiento. A Simon le gusta estar solo. Cuando está solo, puede ordenar sus pensamientos, crear claridad en su mente.
Si te sumerges en este mundo, no sólo puedes descubrir los valles y picos de los Dolomitas, sino también explorar tu paisaje interior. No dirige la mirada hacia el valle con pesar por haber abandonado el calor del hogar. Es más, al volver, el mundo de ahí abajo parece más real y vivo.
Montañeros, excursionistas, corredores de trail, todos saben que la soledad es una cuestión de espacio y tiempo. Simon la encuentra en las cumbres de los Dolomitas, vivaqueando en una roca cubierta de nieve: sobre él las estrellas, debajo las luces del valle y frente a él un pequeño fuego que derrite la nieve y le calienta las manos.
Otros encuentran la soledad en un bosque tranquilo donde dejan vagar su mente para escuchar lo que a menudo se pierde en el ruido de la vida cotidiana. Todos experimentan la soledad como algo positivo, no como miedo o aislamiento. Como conciencia, satisfacción y confianza.
Estos son los momentos que la montaña regala a la gente. Los momentos que Simon aprecia tanto y que comparte con sus amigos a través de sus historias, y con todos aquellos que quieren acercarse a la montaña y a sí mismos.