La respuesta es «sí», siempre que las necesites. La gravilla, la suciedad del terreno y, en particular, la nieve tienen la tendencia de acabar metiéndose hasta en las mejores botas y zapatillas de montaña. Si quieres evitar que esto pase, ponerse unas polainas es la solución. Protegen mejor el calzado de los elementos y cubren los huecos entre la parte superior de la bota y la pierna.