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ALTRIPIANI

Trekking y el cambio climático

#SALEWAFACES

Cuando viajamos por cadenas montañosas, nos sentimos realmente pequeños con respecto a todo lo demás y esto, para nosotros, es hacer trekking. Tener una pequeña casa sobre los hombros y un gran espacio a tu alrededor por el cual vagar con total libertad. Es muy importante tener cero impacto en el medio ambiente, viajar ligeros y adentrarse silenciosos en la naturaleza. De este modo, enseguida coges confianza con el territorio circundante y obtienes el privilegio de escuchar solo las voces densas de las comunidades más aisladas, aún capaces de narrar y transmitir con sencillez y emoción las tierras que habitan y custodian. Muchas de nuestras historias nacen también gracias a una pequeña tienda de campaña amarilla, donde dormimos pronto por la noche y en la cual nos despertamos en lugares mágicos. Intentamos movernos a pie cuando los pasos de montaña todavía están cerrados y caminamos, además de para desplazarnos, sobre todo para disfrutar y conocer culturas. El trekking es dinamismo, es vida, es regenerar el propio cuerpo, es una llamada de la naturaleza donde todo está asociado a la pureza. En la ciudad, a menudo tenemos reglas y vías bien definidas a las cuales debemos adaptar nuestro estilo de vida, pero, en la montaña, podemos expresarnos, relajarnos y en cuanto llegamos a ciertas alturas se activa esa originalidad que nos caracteriza. Tenemos pequeños objetivos del día y la única y auténtica finalidad de recopilar historias de minorías.

Hemos vuelto a hacer trekking en rutas balcánicas. Tras haber recorrido todos los Cárpatos en el 2016 y haber realizado más recientemente alguna que otra escapada entre Eslovenia e Istria, esta vez nos hemos ido a andar por los Alpes Dináricos. La cadena montañosa que da al mar Adriático, que parte de Eslovenia y llega hasta Albania pasando por Croacia, Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Kosovo. Jugamos en casa: Glorija habla la lengua local y hemos hecho todo lo posible por recopilar historias inéditas de las personas que viven en estos territorios montañosos.
En esta ruta, que podemos simplificar con «de Sarajevo a Skopje», han sido tres las áreas específicas en las que nos hemos detenido: las montañas de Bjelašnica, en Bosnia, a poca distancia de Sarajevo; el Parque Nacional de Durmitor, un macizo montañoso en Montenegro septentrional con el pico Bobotov Kuk, el más alto del grupo que alcanza los 2.522 m s. n. m.; y el Prokletije, o más generalmente conocido como los Alpes albaneses, un grupo montañoso que se encuentra en los confines de Kosovo, Montenegro y Albania, del cual la cumbre principal es la Maja Jezercës (2.692 m s. n. m.), montaña que constituye también el punto culminante de todos los Alpes Dináricos.

Llevamos a cabo nuestros trekkings solo al comienzo de cada estación, de manera más intensa en primavera o en otoño, anticipando así los tiempos, viajando cuando todavía hay pocas personas dando vueltas y, sobre todo, cuando las actividades de la gente que vive cotidianamente en la montaña vuelven a desarrollarse mayoritariamente al aire libre o cuando se intensifican por la inminente llegada del invierno. Nos gusta sin duda documentar la trashumancia, cuando los pastores salen del valle hacia el pasto alpino y viceversa, cuando las mujeres, los niños y los hombres ordeñan metódicos y con respeto hacia sus animales, cuando empieza de nuevo la siembra y el cuidado de la huerta para el año nuevo, cuando se prepara la leña o cuando los pueblos se reúnen echándose un cable para arreglar los caminos y carreteras devastadas tras la estación fría. A menudo atravesamos mesetas caracterizadas por largas lenguas de nieve que se resisten al calor del sol. En medio de los prados y los claros, intentamos evitar pisar las coloridas flores, en especial los crocus, que florecen en tonos violetas y rosas anunciando la llegada de la primavera, o nos divertimos mientras en otoño caen las hojas de colores cálidos de los árboles, ocultando engañosas y resbaladizas raíces, pero aportando esa agradable sensación de suavidad en el sotobosque.

Viajar «fuera de temporada» se hace, lamentablemente, cada vez más complicado y esto, para bien o para mal, hace que cada aventura del proyecto Altripiani sea única y sin precedentes.
Últimamente, en nuestros itinerarios tenemos dificultades evidentes debido a los cambios del clima. Como siempre intentamos sacar lo mejor de las líneas ligeras que trazamos entre las montañas, queremos «coleccionar» sonrisas, pero cada vez con más frecuencia acabamos desviándonos de los planes esbozados con mucho esfuerzo. Claro, el mismo nombre lo indica: se trata del proyecto Altripiani (otros planes). Pero si antes este juego de palabras se debía únicamente a la «excesiva» hospitalidad y, por tanto, a continuos estímulos generados por las relaciones que se crean a lo largo del camino, como el compartir una comida, el pasar la noche en casa de alguien muy hospitalario y el pararse a echar una mano a una simpática familia para entender mejor su cultura y sus tradiciones, ahora nuestras modificaciones a menudo se deben al tiempo atmosférico. Lluvia, barro y nieve, todavía abundante en mayo este año, y, por tanto, menos personas en las fracciones altas, en los pueblos y en los pastos. Los torrentes se hacen más insidiosos de cruzar y obviamente las noches más duras, en las cuales nuestros sacos de dormir, incluso en alturas «poco importantes», han vuelto a ser fundamentales para dormir bien. En consecuencia, se hace cada vez más difícil decidir qué meter en la mochila, no se puede llevar todo, crampones y piolet pesan demasiado, ¿pero y si luego nos sirven? Hay que ser selectivos, listos y tener, como siempre, una buena dosis de suerte. Somos tenaces y seguimos andando en una naturaleza incontaminada siempre motivados, curiosos y atentos: por lugares salvajes y escabrosos, por paisajes extraordinarios e infinitos, pero reflexionando mucho sobre el tema recurrente y dramático del cambio climático (#climatechange).
El gran respeto que sentimos por el Planeta se refleja en nuestra manera de hacer las cosas, de hacer trekking, en la cuidada selección de los materiales, en la organización de la mochila y en la lista de la compra, tanto de viaje como en casa, en nuestra vida del día a día.

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